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La importancia de disponer de un buen blanco de reactivos |
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Todos los químicos analíticos tenemos bien en claro el significado del término “blanco de reactivos” pero muchas veces lo utilizamos sin demasiada conciencia de su importancia para la calidad de nuestro resultado analítico. Su importancia aumenta conforme disminuimos los límites de detección o cuantificación que pretendemos tener. Si hablamos de trazas o subtrazas o ultratrazas (ppm, ppb, ppt) consideramos trabajar con aguas destiladas, ácidos y reactivos en general con una pureza adecuada a la calidad del resultado analítico a obtener. Cuando verificamos o validamos un método de análisis y calculamos su límite de detección (o mínimo valor detectable, como aconseja la IUPAC), empleamos, entre otras, la expresión: valor medio del blanco + 3 desviaciones estándar. A simple vista, se advierte la enorme importancia de disponer de valores de “blancos” lo suficientemente bajos para asegurar un mínimo valor detectable aceptable. De mas está decir que es impropio informar detección de analitos (y mucho menos cuantificación) por debajo de esos niveles, aunque muchas veces suelen encontrarse estas anomalías, sobre todo en los laboratorios que recién comienzan sus procesos de implementación de sistemas de gestión de calidad. Allí, este tipo de incongruencias son detectadas y generalmente corregidas. Ocurre que, en no muy pocas ocasiones, es imposible disponer de un blanco de reactivos, o sus propiedades químicas (matriz) no son del todo semejantes a las muestras incógnitas. En estos casos se hace imperioso un análisis meticuloso del método. Se concluye en la mayoría de las veces, con la evaluación de la posibilidad de existencia de bias o sesgo, incrementando de esta forma la incertidumbre analítica del resultado.
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